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El
Área de Zoología y el Instituto de Bioingeniería de la
Universidad Miguel Hernández de Elche han creado el primer
Banco de Conservación ex-situ de fauna amenazada procedente de
toda España. En este banco se procesan y conservan tejidos, células
y ácidos nucleicos de especies animales incluidas en las tres
primeras categorías de amenaza que recoge la Ley 4/89: Peligro
de Extinción, Sensible a la Alteración del Hábitat y
Vulnerable.
Este
primer banco de células somáticas vivas de especies animales
amenazadas constituirá una reserva de futuro que podrá ser
usada, si es necesario, para evitar que una determinada población
se extinga. Para ello, se ha desarrollado una novedosa metodología
que permite el perfecto procesamiento de las muestras, de
forma que éstas puedan servir no sólo para fines científicos,
sino también para poder obtener individuos a partir de células
somáticas (por ejemplo, de piel). Por otra parte, las muestras
procesadas son conservadas en nitrógeno líquido (a –196 ºC),
lo que permite la crio-preservación de este material hasta 100
años. Esto hace posible que la descongelación se realice
cuando se hayan perfeccionado determinadas técnicas de
biotecnología, y equipos multidisciplinares (zoólogos, ecólogos,
biotecnólogos, etólogos) consideren que es el momento adecuado
para rescatar o repoblar una especie. |
Este
banco somático puede significar para algunas especies la única
posibilidad para su supervivencia como tal. Este proyecto
ex-situ de fauna amenazada, que ya está en funcionamiento, es
el primero que se crea en España.

Con
la creación de este Banco de Conservación ex-situ de fauna
amenazada, en este momento sólo para especies de España, se
sentará una metodología con la que será posible recuperar
especies como el lobo marsupial, especie australiana que se
extinguió a principios del siglo XX. En la imagen, una de las
últimas fotos que se hicieron a este lobo. |
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Este
proyecto, dirigido por la Dra. Trinidad León-Quinto y
co-dirigido por el Dr. Bernat Soria, se sustenta sobre dos
pilares básicos: uno, la utilización de tejidos desechados,
procedentes de intervenciones quirúrgicas y de animales
muertos; otro, la necesidad de disponer de la mayor variabilidad
genética posible, de ahí el imperativo de involucrar a todas
las comunidades autónomas.
Todos
recordamos la reciente extinción del bucardo. Extinción
irreversible, puesto que sólo disponemos de muestras de un
individuo. Sirva su desaparición para poner en evidencia la
necesidad de disponer de una reserva de tejidos y células vivos
perfectamente procesados y conservados. |